Fundada en 1923 en Manzano, en el corazón del famoso “distrito de la silla” italiano, Calligaris es hoy uno de los grandes símbolos del diseño Made in Italy en el mundo. Todo comenzó con una silla, la histórica Marocca: una estructura de madera con asiento de paja tejido a mano realizada en el pequeño taller de Antonio Calligaris. A partir de ese primer laboratorio familiar nació una historia de más de cien años marcada por la innovación, la investigación y la pasión por el mobiliario contemporáneo.
Con el paso del tiempo, Calligaris transformó su experiencia en la producción de sillas en una colección completa de muebles y complementos para el hogar: mesas, taburetes, sofás, camas, aparadores y accesorios que combinan elegancia, confort y funcionalidad. Cada producto está diseñado para crear espacios acogedores, versátiles y auténticos, manteniendo siempre un estilo contemporáneo y reconocible.
La marca es apreciada en todo el mundo por su capacidad de unir estética y practicidad gracias a un diseño innovador pensado para responder a las necesidades reales de la vida moderna. Calligaris experimenta continuamente con materiales, acabados y soluciones técnicas, utilizando madera certificada FSC®, cerámica, vidrio, metal y materiales plásticos de alto rendimiento seleccionados para garantizar resistencia, durabilidad y belleza a lo largo del tiempo.
La sostenibilidad representa uno de los valores fundamentales de la empresa. Desde la elección de materiales certificados hasta la optimización de los procesos productivos y el uso de energías renovables en sus instalaciones, Calligaris promueve una visión responsable del diseño donde innovación y respeto por el medio ambiente conviven en equilibrio.
Hoy Calligaris colabora con diseñadores internacionales y continúa evolucionando sin perder el vínculo con sus raíces artesanales. Sus colecciones reflejan una idea de hogar dinámica, elegante y personal, donde cada elemento está pensado para disfrutarse cada día con naturalidad y estilo. Porque para Calligaris, el hogar no es solo un espacio para amueblar, sino un lugar para vivir de verdad.